TRACK ALOJADO EN WIKILOC DE LA SEGUNDA ETAPA:
Son las 6.30 horas de la mañana del 26 de junio y
suena el despertador de Aurelio cuya sintonía se iría convirtiendo en un himno
motivador para afrontar las sucesivas etapas : http://www.youtube.com/watch?v=eRxKhgPAhew.
En nuestra segunda jornada nos fijamos como meta llegar al municipio cacereño de Carcaboso, algo que finalmente y como veréis en el desarrollo de esta nueva entrada nos fui imposible, teniendo que pernoctar esa noche unos kilómetros más atrás, concretamente en Galisteo.
Esta segunda etapa se convertiría
en una de las más duras de nuestro camino y no tanto por su perfil, sino más
bien por los imprevistos de salud que acusó nuestro amigo Esteban el cual ya
había salido de Mérida algo mermado debido a un posible virus gástrico. De todas formas nos pusimos a
pedalear desde Cáceres dirección a la primera localidad del día, Casar de
Cáceres, unos 11 kms. todos ellos por Carretera Comarcal (CCV-38) para no
castigarnos mucho en nuestro inicio. Paramos unos escasos segundos para
hacernos unas fotos en dicha localidad y proseguimos con nuestra etapa, esta
vez por un camino de tierra en muy buenas condiciones.
Pasando por la localidad de Casar de Cáceres
De momento los cuatro
vamos en perfectas condiciones, incluso Esteban parece haber recuperado
sensaciones, con lo que pedaleamos por los campos cacereños plagados de fincas de
toros, vacas y algún que otro perro que con sus ladridos nos hacen en ocasiones
subir la adrenalina. Un tramo en el que la única vida es la animal y con escasa
vegetación, nada de localidades cercanas a Casar de Cáceres. Tan solo los Miliarios romanos y la famosa
piedra del camino de la Vía de la Plata nos hacen ver que vamos en buena
dirección.
La piedra cuadrada que nos acompaña en Extremadura
Ganado vacuno suelto a nuestro paso por las fincas
Durante los primeros 30 kms. del
día vamos pedaleando en ligero descenso por un camino en muy buenas
condiciones. Nuestra primera referencia de la jornada es el Embalse de José
Maria Oriol-Alcántara que nos indica que a partir de ahí todo será subida
prácticamente hasta el final de etapa. Una vez nos vamos acercando al embalse
debemos tener cuidado con las obras del “famoso” AVE que actualmente se están llevando
a cabo por esta zona. Nos van a hacer desviarnos durante un par de kilómetros
que nos sacarán finalmente a la carretera N-630. De todas formas hay que decir
que está muy bien señalizado para todos los peregrinos que pasamos por este
punto con lo que resulta complicado perderse.
Al fondo las obras del AVE cerca del Embalse de José María Oriol
Una vez metidos ya en carretera,
que por cierto no soporta demasiado tráfico al existir paralela a ella la
autovía, nos encontramos con un fuerte viento que nos hace ir bajando por una
fuerte pendiente y a la vez ir pedaleando, algo que nos mina en nuestras
fuerzas y va castigando un poco más si cabe al amigo Esteban quien se resiente
de una de sus rodillas.
La siguiente localidad que ya
vamos teniendo más cercana es Cañaveral y cuál es nuestra sorpresa que volvemos
a encontrarnos con el amigo Alberto de Bilbao. Se une a nosotros de nuevo pero
rápidamente nos vuelve a dejar ya que nosotros cuatro debemos ir algo más
despacio ya que el fuerte viento ha hecho mellas en nuestras fuerzas.
Pedaleando con un fuerte viento de cara cerca de Cañaveral
Pero por fin llegamos a
Cañaveral, donde sellamos por primera vez en el día de hoy en su Ayuntamiento.
Urgentemente buscamos una farmacia para comprar un calmante en spray para la
maltrecha rodilla de Esteban. Al entrar en la farmacia la dependienta le hace
ver a Esteban que lo mejor es que se acerque al centro de salud ya que su
estado no es el más adecuado para seguir pedaleando, y no solo por la rodilla,
que eso al final sería lo menos preocupante del día, sino por el estado de
desvanecimiento en el que llegó a esta localidad. Una vez en el centro de
salud, al tomarle la tensión le indican que la tiene por los suelos, 5-7, algo
que nos asusta bastante después de lo que llevábamos metido en el cuerpo y
sobre todo lo que aun nos quedaba en el día. Los médicos después de ponerle
suero y realizarles las pruebas pertinentes le aconsejan que tiene que
descansar al menos 24 horas pues con su estado de deshidratación es imposible
continuar. Algo preocupante que nos asusta a todos y sobre todo a Esteban a
quien le ronda en ciertos momentos por su cabeza si podrá continuar.
Esto nos hace replantearnos que
hacer, si pernoctar en Cañaveral, con lo que la jornada siguiente sería una
auténtica bestialidad de kilómetros y con el Puerto de Béjar como final de la
tercera etapa o bien pasar por alto el consejo de los médicos (No es la
solución correcta), comer bien, descansar unas tres horas y una vez pasado el
sofocante calor de la tarde ver en qué estado se encontraría Esteban y así proseguir
con nuestra marcha. ¿Saben cual
hicimos?....exacto, la segunda. Comimos en un restaurante a la salida del
pueblo, pedaleamos un par de kilómetros y terminamos durmiendo en la Ermita de
San Cristóbal, perdida en medio del campo a los pies del Alto de los Castaños.
Descansando y recuperando fuerzas en la Ermita de San Cristobal
No sabemos si gracias a San Cristóbal
o al “chute” de suero milagroso que le dieron en el centro de salud de
Cañaveral, debemos decir que después de una plácida y tradicional siesta
española de 3 horas, las fuerzas de los cuatro, en especial la de Esteban, se
vinieron hacia arriba. Preguntándole en todo momento si estaba en condiciones
de proseguir y al darnos su OK, decidimos en torno a las 6 de la tarde volver
a montarnos en nuestras bicicletas y como primera prueba de fuego superar el
Alto de los Castaños de 490 metros de altura. Un corto puerto pero con alguna
que otra rampa fuerte que superamos perfectamente sin fatigarnos demasiado. Una
vez pasada esta dificultad decidimos continuar por el camino original de la
Vía de la Plata que en ocasiones nos hace bajarnos de las bicicletas para
sortear algún que otro pequeño y fresquito riachuelo.
La siguiente localidad por la que
pasamos es Grimaldo donde paramos a rellenar los bidones de agua o si lo
prefieren, nuestros “Carburos” como diría el amigo Javi. Después de un breve
descanso continuamos por carretera comarcal con una impresionante bajada que
nos hace ponernos a unos 70 kms por hora según nos marca el cuenta kilómetros,
con lo que rápidamente llegamos al siguiente municipio, Holguera. Allí nos
acercamos a su Iglesia pero como prácticamente en todo nuestro camino, éstas
están cerradas. Decidimos continuar hasta el siguiente pueblo donde pondríamos el
segundo sello de la jornada, en el Ayuntamiento de Riolobos.
Javi con el "Carburo" y Jairo sellando en el Ayuntamiento de Riolobos
Desde este municipio hasta
nuestro destino final del día (Galisteo) faltarían 14 kms aproximadamente. Unos
kilómetros que se nos harían bastante duros al equivocarnos en varias ocasiones
a la hora de que sendero seguir. Debo recordar que desde hace unos años existe una finca en
esta etapa que prohíbe el paso a todos los peregrinos que van en dirección a
Galisteo y cuyo tramo acortaría la etapa en varios kilómetros. Lo mejor de todo
es proseguir por la carretera comarcal EX-108 desde Holguera hasta El Batán, de
ahí hasta Alagón del Río y finalmente llegar a Galisteo. Nosotros no hicimos
ese trayecto con lo que nos metimos en pleno campo con bastante ganado de vacas
y toros sueltos, con el terreno muy encharcado y con algún que otro pastor
eléctrico que nos dio un pequeño susto cuando choqué con uno de ellos al ser
imperceptible ante nuestros ojos.
Camino cortado a su paso por una finca particular y pastor eléctrico
Pasado todas estas peripecias en
el día de hoy ya pudimos ir divisando la localidad de Galisteo. Directamente
nos fuimos a un bar para refrescarnos y ver si tenía alojamiento para pasar la
noche allí. Nos comentan que lo mejor es ir al albergue municipal. En ese
momento, volvemos a ver a Alberto que finalmente no pudo llegar a Carcaboso y
también dormiría en esta localidad. Nos comenta que por temas de su agenda
laboral le va a ser imposible seguir con sus etapas marcadas con lo que al día
siguiente se iría a Plasencia para coger un autobús y llegar hasta Zamora con
el fin de que le diera tiempo llegar a Santiago de Compostela. Sería la última
vez que lo veríamos ya que nos iba a adelantar tres jornadas de las previstas
por nosotros.
Última rampa dura antes de llegar a Galisteo
Finalmente llegamos cerca de las
21.00 horas de la noche. Un señor etapón, tanto por las horas pedaleadas, por
la climatología, tanto frio, calor, como mucho viento, por la desorientación que
tuvimos al final del día pero sobre todo por los preocupantes problemas de
salud que tuvimos en el grupo al llegar a Cañaveral. Etapas como éstas nos
hicieron ver que el cuerpo tiene bastante aguante pero que cuando quiere parar
hay que darle un descanso para no tener problemas mayores. FIN DE LA SEGUNDA
ETAPA
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ALOJAMIENTO
Una vez llegados a Galisteo preguntamos en un bar donde se encuentra el Albergue Municipal, del cual nos facilitan el número de contacto de Inés, creo recordar que se llamaba la mujer que nos abrió y nos cobró los 7€ por persona que nos costó alojarnos. La mujer es super hospitalaria y el albergue en el que estuvimos los cuatro solos es bastante bueno. Dispone de todos los servicios básicos, aunque no tiene cocina pero si microondas. Cerca del mismo hay dos bares-restaurantes aunque también existe la posibilidad de ir a otros bares dentro de las murallas del municipio.
ORQUESTA LATIDOS TRIO, DUO Y CHARANGA TLF 615443040 Y 924453315 orquestalatidos.blogspot.com UN CORDIAL SALUDO.
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