lunes, 15 de julio de 2013

Cuarta etapa: VALVERDE DE VALDELACASA - SALAMANCA

  TRACK ALOJADO EN WIKILOC DE LA CUARTA ETAPA:
28 de junio de 2013. Cuarta jornada de pedaleo y de nuevo suena el despertador a las 6.30. Por delante en el día de hoy tenemos una etapa rompe piernas con muchos sube y bajas y con el Pico de la Dueña como dificultad más destacable que salvar. Nuestra meta en el día de hoy es Salamanca donde esperamos llegar para la hora de comer con el fin de poder disfrutar y visitar bien la ciudad.

Una vez cerrado a cal y canto nuestro peculiar albergue de Valverde de Valdelacasa nos fijamos como primera parada la localidad de Fuenterroble de Salvatierra donde desayunamos. Hasta llegar aquí recorremos unos 12 kms que son de autentica subida. En apenas 8 kms, pasamos de rodar en torno a los 700 metros para llegar a alcanzar los 1000 metros de altitud. Esto a primera hora de la mañana y sin nada de alimento en el cuerpo ya os aseguro que se hace bastante duro. A todo esto hay que sumar el tremendo frío que hace a estas horas por la zona de Béjar con lo que es necesario abrigarse con cualquier prenda que tengamos a nuestro alcance y sino que se lo digan al amigo Esteban quien se improvisó un traje de invierno con las perneras de los pantalones desmontables que llevábamos. 
 Cerrado el albergue tocaba ya empezar una nueva etapa 

Primeras rampas duras al inicio de la jornada

Después de superar esta tremenda subida vamos en ligero descenso hasta llegar a Fuenterroble donde no tardamos mucho en dar con el primer bar abierto de la mañana para desayunar unas buenas tostadas y ya de paso poner nuestro primer sello del día en nuestras credenciales y como no, revisar una vez más nuestra hoja de ruta para el día de hoy. De nuevo volvemos a encontrarnos con los amigos bicigrinos sevillanos quienes habían pernoctado en el albergue de esta localidad. Los dejamos desayunando y emprendemos de nuevo nuestra marcha. Esta vez iremos por los campos salmantinos en busca del Pico de la Dueña cuya altura máxima supera los 1.100 metros. En este tramo nos vamos encontrando numerosas cigüeñas que nos hacen sentirnos como en casa y vamos viendo nuevos símbolos del Camino muy diferentes a los que se pueden ver en tierras extremeñas. Hasta llegar al inicio de la subida todo el camino de tierra y un pequeño tramo de calzada al final se hacen bastante cómodo, siendo prácticamente llano o en bajada, tan solo algún que otro ligero repecho que salvamos sin ninguna dificultad.

Iglesia de Fuenterroble de Salvatierra

Cigüeñas volando a nuestro paso por el camino 
Cruces de madera antes de llegar al Pico de la Dueña 
Pero en estos casos, como suele decirse, todo lo que sube, baja y viceversa, por tanto lo que íbamos bajando lo tendríamos que subir. Y efectivamente era sí. Nos situamos en torno al km 18 de etapa a los pies del Pico de la Dueña, una dificultad montañosa que se pasa bastante bien aunque en ocasiones llegas a desesperarte al ver sus largas rampas que no parecen llegar nunca a su fin. No es el típico puerto en el que vas bordeándolo con numerosas curvas, todo lo contrario, el Pico de la Dueña es prácticamente una cuesta en la que ves a lo lejos numerosos molinos de vientos, poco a poco te vas acercando a ellos y una vez los tienes prácticamente al lado, cuando ya has estado subiendo unos 10 kms, llegas a una gran bajada de unos 6 kms. Pero ojo, no serán todos bajando, pues en mitad de la misma, nos encontraremos otro duro repecho que nos hará levantarnos de nuestras bicicletas con el fin de coger una postura cómoda y que no nos castigue demasiado.

Primeras rampas del Pico de la Dueña
 Salvado la dificultad montañosa aun faltaban cortos pero duros repechos

Desde que salimos de Fuenterroble de Salvatierra no hemos vuelto a pasar por ninguna población, tan solo alguna que otra finca de cerdos nos hace ver que en este lugar existe actividad humana. Proseguimos en dirección esta vez en busca de la siguiente localidad, San Pedro de Rozados. Hasta llegar aquí hemos venido alternando una parte de carretera comarcal y finalmente una caminito que se corresponde con el original de la Vía de la Plata pero que posee bastante vegetación que nos hace ir rozando continuamente nuestras alforjas con todo lo que vamos cogiendo a nuestro paso. Parece un milagro que ni uno de los cuatro hayamos pinchando todavía alguna rueda desde que salimos desde Mérida y más aun cuando atravesamos este tipo de veredas.
 Granja con cerdos en la finca de Calzadilla del Mendigos

Vereda con mucha vegetación al llegar a San Pedro de Rozados
Una vez salvados este escollo ya vamos viendo la localidad de San Pedro de Rozados donde nos dirigimos a su Iglesia, la cual encontramos abierta. Dentro se encuentra el párroco de la misma en plena faena de mantenimiento y preparando al Santo para las fiestas del pueblo. Allí ponemos el segundo sello de la jornada y continuamos con nuestro camino, aunque cuando ya estábamos prácticamente saliendo del pueblo el amigo Javi se da cuenta de que no lleva el iphone con lo que da marcha atrás a la iglesia para ver si está. Finalmente estaba donde lo había dejado y la adrenalina que había recuperado al bajar el Pico de la Dueña, en pocos segundos le volvió a subir de 0 a 100. Quizás los demás que íbamos con él sabíamos que esto podía pasar al sacar tanto el móvil incluso cuando iba montado en la bicicleta…..maldito juego de fútbol de Mourinho y sus fichajes jaja.
Iglesia de San Pedro de Rozados
Después de este pequeño contratiempo nos dirigimos a la localidad de Morille, a través de un camino de tierra en muy buen estado. Aquí paramos unos minutos a repostar “Carburos” que por cierto debemos comentar que el agua de la fuente de esta localidad no sabía nada bien, tenía un sabor a tierra. Nos paramos en un bar adornado con bufandas y banderolas del equipo del Salamanca donde aprovechamos para hablar de fútbol después de muchos días sin hacerlo. En ese momento entran por la puerta dos de los bicigrinos sevillanos quienes paran también para refrigerarse y para esperar al resto de sus compañeros que prefirieron irse por otro camino. Nosotros una vez retomadas fuerzas decidimos encarar los últimos 20 kms de la etapa. De momento vamos en muy buena hora y la idea inicial de llegar a Salamanca al mediodía para comer se estaba cumpliendo.
 Fuente de agua potable
En el Ayuntamiento de Morille
Como podrán ver en el perfil de nuestra etapa alojada en Wikiloc, el track indica que prácticamente desde Morille hasta llegar a Salamanca es en continua bajada, pero siento decirle que cuando vean este tipo de perfiles no se hagan muchas ilusiones pues parece que todo va a ser bajar, pero todo lo contrario, el camino se llena de continuos repechos que nos hacen desesperar e incluso dejar de mirar la hoja de ruta para no desanimarnos en los últimos kilómetros del día. Hay que decir a este respecto que lo que va bajando es la altitud general de la etapa pero al hacerse este descenso en muchos kilómetros no lo notamos mucho a la hora de ir pedaleando.

Seguíamos restándole kilómetros a los campos de pastos cercanos a Salamanca cuando a lo lejos ya empezamos a divisar la ciudad. Sin ningún tipo de arboleda ya solo nos faltaban pasar unas últimas subidas duras con alguna curvita sinuosa que nos llevaría a un punto alto donde nos encontraríamos con una cruz de hierro que posee una figura del Apóstol Santiago. Aprovechamos para hacernos fotos y disfrutar de la espectacular vista que tiene Salamanca desde nuestra posición. En ese instante aprovecho para mirar el móvil y veo un mensaje a través de WhatsApp de mi amigo Maty quien nos da la mala noticia de que el amigo Justo, subdirector de la Residencia Universitaria donde estuvimos varios años tanto Javi como yo, ha fallecido después de no poder superar una enfermedad. Son momentos algo duros y en los que se te vienen a la cabeza muchos recuerdos vividos, incluso daba la casualidad que habíamos estado con él en una excursión de fin de semana precisamente en Salamanca. Personalmente y también por parte de Javi, que lo conocimos bien, esta jornada iba a ir dedicada al amigo Justo que desde ese lugar quisimos acordarnos de los buenos y muchos momentos vividos.

 Llegando a Salamanca
 Junto con la Cruz de Hierro y al fondo la ciudad de Salamanca
Detalle en la Cruz de Hierro
Nuestro camino a pesar de todo debía continuar. Estábamos a las puertas de la ciudad de Salamanca y como casi siempre ocurría para no variar terminaría nuestra etapa en subida. Entramos en torno a las dos del mediodía en la ciudad a través de su puente romano donde ya al fondo se dejaba ver su espectacular Catedral, lugar donde paramos a realizarnos las primeras fotografías una vez dada por concluida nuestra cuarta etapa.
 Entrando por el puente romano
En la Catedral de Salamanca
Posteriormente nos dirigimos a comer a un bar cercano, en plan tapeo y pizzas, siendo allí donde el dueño nos da la referencia de una pensión que se encuentra en la misma Plaza Mayor y que finalmente sería donde nos alojaríamos ese día. Hasta aquí todo bien, pero la cosa según fueron pasando las horas se irían torciendo para tres de nosotros, en concreto a Esteban, Aurelio y a un servidor. Ya por la tarde después de recuperar fuerzas tras una pequeña siesta en la pensión, en primer lugar Aurelio tuvo que quedarse en la habitación y ausentarse de la pequeña visita que realizamos los demás por los monumentos típicos de la ciudad. En principio parecía todo ser algún virus gástrico junto con el cansancio acumulado pero que nos hizo recordar los problemas que ya habíamos tenido en la segunda jornada a nuestro paso por Cañaveral con Esteban.

Por otro lado, tanto Javi, Esteban y yo aprovechamos para pasear por la bonita ciudad de Salamanca y posteriormente cenar en la misma Plaza Mayor en un restaurante italiano algo de pasta. Hasta ahí todo bien, lo malo viene cuando llegó la hora de dormir. Tanto a Esteban como a mí nos vinieron los mismos síntomas que al amigo Aurelio, con lo que nuestra suerte estaba en manos de un posible virus el cual podía poner en peligro nuestro Camino. Tan solo se salvaba el amigo Javi, quien añadía que todo podía deberse a que nosotros éramos tíos menos “RECIOS” jeje…

 Una gozada llegar a la Plaza Mayor de Salamanca
 El amigo Javi después de haber encontrado la famosa rana
Cenando en la Plaza Mayor

Personalmente y quizás también la del amigo Aurelio, fue una de nuestras peores noches, una en la que menos horas dormimos, bien por la molestia estomacal que teníamos en ese momento, como también por el tremendo ruido que se escuchaba desde la habitación hasta altas horas de la madrugada. En definitiva, que Salamanca es una gran ciudad pero que por todo lo acontecido nosotros la recordaremos como uno de nuestros peores días del Camino. Más tarde pudimos conversar con los amigos bicigrinos de Sevilla y al igual que nosotros ellos también se vieron afectados, siendo por tanto lo más probable algún tema relacionado con el agua o quién sabe qué.

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ALOJAMIENTO
Una vez llegados a Salamanca decidimos que lo mejor de hoy sería alojarnos en algún hostal o pensión barata para poder descansar mejor que en un posible albergue que pudiera estar masificado. “Craso error” el que cometimos por lo que se nos vino encima y ya os he contado en párrafos anteriores.
Lo que a la habitación se refiere de la Pensión “Los Ángeles” (50€ entre los cuatro) la verdad que estaba bastante bien, al igual que de precio. Los baños eran compartidos con el resto de personas alojadas aunque no tuvimos que guardar turno para poder ducharnos con nadie. En cuanto a la hospitalidad de los dueños, que son de nacionalidad brasileña fue sensacional, dándonos en todo momento facilidades a la hora de guardar nuestras bicicletas y lavar la ropa.
Tan solo como únicos inconvenientes veo que la pensión se encontraba en un tercer piso, sin ascensor, con un a escalera de gran pendiente que no nos ayudaría para nada ni a subir ni a bajar al día siguiente nuestras bicicletas y por otro lado como ya he comentado es la nula insonorización de la habitación con lo que parecía que estábamos de marcha nocturna hasta altas horas de la noche. Por lo que desde aquí decir a todos los peregrinos que lean estas líneas que no les recomiendo ni mucho menos pernoctar en la zona del centro de Salamanca ya que de lo contrario olvídense de descansar.

jueves, 11 de julio de 2013

Tercera etapa: GALISTEO - VALVERDE DE VALDELACASA

TRACK ALOJADO EN WIKILOC DE LA TERCERA ETAPA:
Son las 6.30 y nos vuelve a sonar el despertador. Aunque los días van pasando uno nunca se acostumbra a levantarse a dichas horas, más aun cuando estas de vacaciones, por lo que nos cuesta a unos más que a otros levantarnos de las cómodas camas del Albergue de Galisteo. Pero no hay tiempo que perder, el 27 de junio nos esperaba la tercera etapa del camino que en un principio habíamos fijado llegar desde Galisteo hasta a La Calzada de Béjar. Finalmente acabaríamos haciendo 10 kms más y terminaríamos en la localidad salmantina de Valverde de Valdelacasa. Después de la agotadora etapa anterior todo hace indicar que las piernas andan bien en los primeros kilómetros que hacemos. Acompañados de un bonito amanecer siempre vamos contemplando las montañas de la zona del Ambroz, a las cuales tenemos que llegar e incluso coronar por el Puerto de Béjar.
Al fondo las montañas del Ambroz
Emprendemos nuestra marcha desde el Albergue Municipal de Galisteo en dirección a Carcaboso que está a unos 10 kms de nuestro punto de partida. Lo hacemos a través de una carretera comarcal que va lindando con el Río Jerte en todo momento, pasando en su intermedio por el municipio de Aldehuela del Jerte que a estas horas parece un pueblo fantasma sin atisbo de ninguna actividad. De momento vamos llaneando bastante, algo que nos facilita ir entrando en calor y sin desgastarnos en exceso.
Camino a Carcaboso (Aurelio)
En nuestra mente sabemos que en la etapa de hoy tendremos una de las primeras grandes dificultades de nuestro Camino, la subida al Puerto de Béjar una vez pasemos la localidad de Baños de Montemayor. Personalmente, por motivos de trabajo conozco bien la zona y sabía de antemano que las rampas serían más duras de lo que nos habíamos encontrado hasta ahora. A pesar de todo, nuestros ánimos no decaen, todo lo contrario, también sabemos que pasaremos en esta jornada por uno de los lugares más emblemáticos y de obligada parada como es la Ciudad Romana de Cáparra.
Una vez llegados a Carcaboso decidimos que es el momento de tomar un buen desayuno con café y tostadas de tomate con aceite, al igual que aprovechamos para poner el primer sello del día y rellenar nuestros bidones de agua en una de las cafeterías del pueblo. A continuación, nos dice el dueño de la misma que lo mejor para llegar a Cáparra es tirar por la carretera de Valdeobispo ya que el camino está en mal estado para transitar en bicicleta. Dicho y hecho, cogemos la carretera comarcal CV-84 que une Carcaboso con Valdeobispo, siempre en ligero ascenso y más aun al paso por esta segunda localidad la cual se encuentra en un pequeño cerro.

Acercándonos al municipio de Valdeobispo
Hacemos una especie de rodeo hacia nuestra derecha, bordeando este municipio para seguir por la misma carretera en línea recta durante más de 11 kms, momento en el que cruzaremos una carretera (CCV-12.2) para incorporarnos al original camino de tierra de la Vía de la Plata. Tan original es que aún se conservan numerosas piedras que formaban dicha calzada en la época romana. Este trayecto se hace bastante cómodo aunque se debe prestar atención a las piedras sueltas y a alguna que otra rama caída de las encinas que suele haber en mitad del camino.
Pedaleados por esa senda en torno a 7 kms nos topamos de frente con el majestuoso Arco de la Ciudad de Cáparra que se vislumbra entre las copas de los árboles según nos vamos acercando poco a poco. Una vez allí, dejamos nuestras bicicletas aparcadas sobre este fabuloso monumento ya que es momento para deleitarnos y sacar cientos de fotografías. Este simple hecho de ver algo novedoso para nosotros cuatro y contemplar lo que quizás hubo hace unos dos mil años atrás en esta zona nos hace evadirnos de posibles problemas musculares o de otra índole que nos pueda estar acarreando este camino. ¡¡Señores, esto es la Ciudad de Cáparra y como tal debemos parar, descansar y disfrutar del momento!!





Ciudad Romana de Cáparra
Quizás todo aquel que lea este párrafo le resulte cursi mis palabras al no ser capaz evadirse y meterse dentro de nuestra piel para ver lo que vivimos cuando llegamos con las bicicletas y con algunos kilómetros metidos ya en nuestras piernas a este gran lugar. Como extremeño sabía de la existencia de este monumento pero nunca tuve la oportunidad de parar a visitarlo. En este lugar se encuentra además un Centro de Interpretación bastante moderno que nos ayuda a acercarnos y conocer mucho más a lo que tuvo que ser esta ciudad en la época romana. Aquí sellamos de nuevo nuestras credenciales, compramos unas latas de refresco y proseguimos con nuestra ruta, ahora con un buen sabor de boca, pues nos damos cuenta que el Camino de Santiago no solo consiste en andar o en nuestro caso en pedalear, sino que vamos a ir pasando por pueblos, lugares y espacios que son dignos de parar, de descubrirlos y de llevarnos esa imagen que quedará siempre en nuestras retinas.

Durante los siguientes 10 kms desde Cáparra continuamos por el original camino de la Vía de la Plata con algunos bancos de arena que debemos sortear de forma segura para no caernos. Pasaremos también por varias cancelas de fincas que abriremos y cerraremos tal como nos indican en los carteles. ¡¡OJO!! Cuidado con las sotarrañas o avispas que suelen posarse en estas cancelas oxidadas y nos pueden dar algún que otro pequeño susto y sino que se lo digan al amigo Javi.
Una vez abandonamos este camino nos incorporamos de nuevo a una carretera comarcal (CC-15.2) que nos llevará a una rotonda, girando a nuestra derecha y pasando por debajo de la Autovía A-66, con lo que nos incorporaremos a la carretera N-630 en dirección a Hervás o como muestra la señal a Salamanca.
Cartel (N-630)
Poco a poco nos vamos acercando a las altas montañas de la zona del Ambroz y la carretera va picando hacia arriba. A unos 5 kms del inicio de la carretera nacional nos vamos a encontrar con la localidad de Aldenueva del Camino donde nos encontramos con un amplio grupo de “bicigrinos” sevillanos que viene haciendo su camino desde Sevilla. Allí aprovechamos para compartir experiencias con ellos pues algunos ya repiten por 4 vez por este itinerario. También nos encontramos por primera vez con el italiano Máximo, de 54 años. <<Me voy a detener un momento en hablaros de él>>. Máximo es un italiano que vive por la zona de los Alpes y que en su cuerpo lleva numerosos tatuajes los cuales cada uno de ellos representa alguna travesía en bicicleta ya concluida. Tiene un parentesco al ya fallecido y gran ciclista también italiano, Marco Pantani o como dijimos nosotros con cierto aire también al técnico de fútbol Arrigo Sacchi. Él siempre va por carretera, en solitario y en esta ocasión tuvo un problema. Estaba malo de algo que nosotros no le entendimos muy bien desde el principio…pensábamos que era porque le habían dado de comer chivo en mal estado “jeje”. En fin que el pobre tuvo que montar en autobús desde Aldeanueva del Camino hasta Salamanca aunque en un principio el conductor no le dejaba montar su bicicleta. “figlio di puttana” decía bastante veces cabreado “jeje” algo que entendimos a la perfección a pesar de no tener ni idea de italiano. Bueno pues en pequeños rasgos este es Máximo, a saber si lo volveríamos a ver en próximas etapas.
Después de esta pequeña anécdota y de nuevo llenados nuestros bidones proseguimos los cuatro en busca de Baños de Montemayor, lugar donde aprovecharíamos para comer y descansar antes de encarar el Puerto de Béjar. Una vez subida la fuerte rampa de esta localidad decidimos parar en un bar justamente enfrente del Balneario de Baños de Montemayor para “zamparnos” un señor bocadillo de tortilla de patatas. Después de un cafelito proseguimos con nuestra etapa subiendo en torno a un kilometro para parar justamente al inicio del puerto. Allí aparcamos las bicicletas y echamos a dormir la siesta sobre un duro suelo pero bien fresquito al estar resguardados por la sombra de los árboles.
Llenando los "Carburos" en Aldeanueva del Camino
Pasados una hora de siesta vuelta a nuestra rutina. Nos toca subir el Puerto de Béjar de unos 4 kilómetros de distancia. Parece corto, pero eso sí, algo duro para la hora a la que lo vamos a pasar (17.00 horas). A pesar de todo un veterano ciclista que iba con su bicicleta de carretera nos comenta que es un puerto que se pasa bastante bien y que después tendremos una larga bajada hasta ir acercándonos a localidad de La Calzada de Béjar.
Es el momento de abandonar nuestra querida Extremadura y entrar en la provincia de Salamanca, una nueva Comunidad Autónoma, Castilla y león, de las tres que pisaremos en nuestro camino hacia Santiago de Compostela. La subida de este puerto se hace llevadero en su mayoría aunque se torna algo duro cuando nos encontramos con los giros de carretera que hacen subir la pendiente. Javi y un servidor nos adelantamos a Esteban y Aurelio aunque a pesar de todo nos vamos viendo en todo momento y vamos acercándonos a la cima del alto con un ritmo tranquilo y disfrutando de la misma.


Entrando en Castilla y León, provincia de Salamanca
Finalmente se corona cuando vemos una gasolinera a nuestra izquierda. A partir de ahí llega la diversión con una bajada de gran pendiente que tendremos durante más de 4 kms. El paisaje resulta espectacular ya que el camino discurre entre las enormes montañas que nos rodean. Cuando termina este camino de tierra salimos de nuevo a una calzada muy estrecha y sin tráfico, tan solo una motocicleta “harley” nos pasaría en este tramo de carretera. Cuando ya pensábamos que las subidas se habían terminado aun nos quedaba que pasar un par de kilómetros de fuerte pendiente hasta llegar a la localidad de La Calzada de Béjar. Una rampa lo bastante dura que nos hace plantearnos si pernoctar esa noche allí o continuar algunos kilómetros más para avanzar algo en la jornada del día siguiente.
Subiendo el Puerto de Béjar
Después de hablarlo mientras realizábamos un pequeño descanso vemos que el siguiente pueblo que tiene albergue es Valverde de Valdelacasa a unos 10 kms de donde nos encontrábamos. Decidimos hacerlo por un camino en muy buen estado y ya picando hacia abajo con lo que nos dejamos llevar sin pedalear. Salvado algunos tramos por donde pasa un riachuelo pronto damos con la localidad donde daríamos por finalizada nuestra tercera etapa. Estamos en Valverde de Valdelacasa. FIN DE LA TERCERA ETAPA. 


Salvando pequeños riachuelos antes de llegar a V. de Valdelacasa 
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ALOJAMIENTO
Al dejar atrás la localidad de La Calzada de Béjar, el único albergue para peregrinos que nos encontraríamos a una distancia prudencial sería en Valverde de Valdelacasa. Llegamos justamente a la entrada trasera de dicho albergue donde existe un cartel con los números de contacto del hospitalero. Se trata de un albergue algo peculiar, como si de una casa de campo particular se tratara. Algo dejada en el cuidado del mismo con mucho polvo cuando entramos. De todas formas será el cansancio acumulado que llevábamos que nos hizo coger el sueño rapidamente en las numerosas literas que contiene. A su favor diríamos que tiene un gran plato de ducha con una columna de hidromasajes y bastante espacio para guardar las bicicletas en su interior. Aunque para terminar, personalmente creo que por los 5€ que pagamos cada uno por pernoctar aquí, sino queda más remedio y no se decide avanzar más kilómetros, podríamo decir que "no está tan mal", pero que quede claro que no va a ser como el resto de albergues, ni mucho menos, por los que iremos pasando en sucesivas etapas.



Albergue muy particular en Valverde de Valdelacasa

miércoles, 10 de julio de 2013

Segunda etapa: CÁCERES - GALISTEO

 TRACK ALOJADO EN WIKILOC DE LA SEGUNDA ETAPA:
Son las 6.30 horas de la mañana del 26 de junio  y suena el despertador de Aurelio cuya sintonía se iría convirtiendo en un himno motivador para afrontar las sucesivas etapas : http://www.youtube.com/watch?v=eRxKhgPAhew.

En nuestra segunda jornada nos fijamos como meta llegar al municipio cacereño de Carcaboso, algo que finalmente y como veréis en el desarrollo de esta nueva entrada nos fui imposible, teniendo que pernoctar esa noche unos kilómetros más atrás, concretamente en Galisteo.
Esta segunda etapa se convertiría en una de las más duras de nuestro camino y no tanto por su perfil, sino más bien por los imprevistos de salud que acusó nuestro amigo Esteban el cual ya había salido de Mérida algo mermado debido a un posible virus gástrico. De todas formas nos pusimos a pedalear desde Cáceres dirección a la primera localidad del día, Casar de Cáceres, unos 11 kms. todos ellos por Carretera Comarcal (CCV-38) para no castigarnos mucho en nuestro inicio. Paramos unos escasos segundos para hacernos unas fotos en dicha localidad y proseguimos con nuestra etapa, esta vez por un camino de tierra en muy buenas condiciones.
Pasando por la localidad de Casar de Cáceres
De momento los cuatro vamos en perfectas condiciones, incluso Esteban parece haber recuperado sensaciones, con lo que pedaleamos por los campos cacereños plagados de fincas de toros, vacas y algún que otro perro que con sus ladridos nos hacen en ocasiones subir la adrenalina. Un tramo en el que la única vida es la animal y con escasa vegetación, nada de localidades cercanas a Casar de Cáceres.  Tan solo los Miliarios romanos y la famosa piedra del camino de la Vía de la Plata nos hacen ver que vamos en buena dirección.

La piedra cuadrada que nos acompaña en Extremadura

Ganado vacuno suelto a nuestro paso por las fincas
Durante los primeros 30 kms. del día vamos pedaleando en ligero descenso por un camino en muy buenas condiciones. Nuestra primera referencia de la jornada es el Embalse de José Maria Oriol-Alcántara que nos indica que a partir de ahí todo será subida prácticamente hasta el final de etapa. Una vez nos vamos acercando al embalse debemos tener cuidado con las obras del “famoso” AVE que actualmente se están llevando a cabo por esta zona. Nos van a hacer desviarnos durante un par de kilómetros que nos sacarán finalmente a la carretera N-630. De todas formas hay que decir que está muy bien señalizado para todos los peregrinos que pasamos por este punto con lo que resulta complicado perderse.
Al fondo las obras del AVE cerca del Embalse de José María Oriol 
Una vez metidos ya en carretera, que por cierto no soporta demasiado tráfico al existir paralela a ella la autovía, nos encontramos con un fuerte viento que nos hace ir bajando por una fuerte pendiente y a la vez ir pedaleando, algo que nos mina en nuestras fuerzas y va castigando un poco más si cabe al amigo Esteban quien se resiente de una de sus rodillas.
La siguiente localidad que ya vamos teniendo más cercana es Cañaveral y cuál es nuestra sorpresa que volvemos a encontrarnos con el amigo Alberto de Bilbao. Se une a nosotros de nuevo pero rápidamente nos vuelve a dejar ya que nosotros cuatro debemos ir algo más despacio ya que el fuerte viento ha hecho mellas en nuestras fuerzas.
 
Pedaleando con un fuerte viento de cara cerca de Cañaveral 
Pero por fin llegamos a Cañaveral, donde sellamos por primera vez en el día de hoy en su Ayuntamiento. Urgentemente buscamos una farmacia para comprar un calmante en spray para la maltrecha rodilla de Esteban. Al entrar en la farmacia la dependienta le hace ver a Esteban que lo mejor es que se acerque al centro de salud ya que su estado no es el más adecuado para seguir pedaleando, y no solo por la rodilla, que eso al final sería lo menos preocupante del día, sino por el estado de desvanecimiento en el que llegó a esta localidad. Una vez en el centro de salud, al tomarle la tensión le indican que la tiene por los suelos, 5-7, algo que nos asusta bastante después de lo que llevábamos metido en el cuerpo y sobre todo lo que aun nos quedaba en el día. Los médicos después de ponerle suero y realizarles las pruebas pertinentes le aconsejan que tiene que descansar al menos 24 horas pues con su estado de deshidratación es imposible continuar. Algo preocupante que nos asusta a todos y sobre todo a Esteban a quien le ronda en ciertos momentos por su cabeza si podrá continuar.
Esto nos hace replantearnos que hacer, si pernoctar en Cañaveral, con lo que la jornada siguiente sería una auténtica bestialidad de kilómetros y con el Puerto de Béjar como final de la tercera etapa o bien pasar por alto el consejo de los médicos (No es la solución correcta), comer bien, descansar unas tres horas y una vez pasado el sofocante calor de la tarde ver en qué estado se encontraría Esteban y así proseguir con nuestra marcha.  ¿Saben cual hicimos?....exacto, la segunda. Comimos en un restaurante a la salida del pueblo, pedaleamos un par de kilómetros y terminamos durmiendo en la Ermita de San Cristóbal, perdida en medio del campo a los pies del Alto de los Castaños.   

Descansando y recuperando fuerzas en la Ermita de San Cristobal


No sabemos si gracias a San Cristóbal o al “chute” de suero milagroso que le dieron en el centro de salud de Cañaveral, debemos decir que después de una plácida y tradicional siesta española de 3 horas, las fuerzas de los cuatro, en especial la de Esteban, se vinieron hacia arriba. Preguntándole en todo momento si estaba en condiciones de proseguir y al darnos su OK, decidimos en torno a las 6 de la tarde volver a montarnos en nuestras bicicletas y como primera prueba de fuego superar el Alto de los Castaños de 490 metros de altura. Un corto puerto pero con alguna que otra rampa fuerte que superamos perfectamente sin fatigarnos demasiado. Una vez pasada esta dificultad decidimos continuar por el camino original de la Vía de la Plata que en ocasiones nos hace bajarnos de las bicicletas para sortear algún que otro pequeño y fresquito riachuelo.

La siguiente localidad por la que pasamos es Grimaldo donde paramos a rellenar los bidones de agua o si lo prefieren, nuestros “Carburos” como diría el amigo Javi. Después de un breve descanso continuamos por carretera comarcal con una impresionante bajada que nos hace ponernos a unos 70 kms por hora según nos marca el cuenta kilómetros, con lo que rápidamente llegamos al siguiente municipio, Holguera. Allí nos acercamos a su Iglesia pero como prácticamente en todo nuestro camino, éstas están cerradas. Decidimos continuar hasta el siguiente pueblo donde pondríamos el segundo sello de la jornada, en el Ayuntamiento de Riolobos.


Javi con el "Carburo" y Jairo sellando en el Ayuntamiento de Riolobos


Desde este municipio hasta nuestro destino final del día (Galisteo) faltarían 14 kms aproximadamente. Unos kilómetros que se nos harían bastante duros al equivocarnos en varias ocasiones a la hora de que sendero seguir. Debo recordar que desde hace unos años existe una finca en esta etapa que prohíbe el paso a todos los peregrinos que van en dirección a Galisteo y cuyo tramo acortaría la etapa en varios kilómetros. Lo mejor de todo es proseguir por la carretera comarcal EX-108 desde Holguera hasta El Batán, de ahí hasta Alagón del Río y finalmente llegar a Galisteo. Nosotros no hicimos ese trayecto con lo que nos metimos en pleno campo con bastante ganado de vacas y toros sueltos, con el terreno muy encharcado y con algún que otro pastor eléctrico que nos dio un pequeño susto cuando choqué con uno de ellos al ser imperceptible ante nuestros ojos.



Camino cortado a su paso por una finca particular y pastor eléctrico

Pasado todas estas peripecias en el día de hoy ya pudimos ir divisando la localidad de Galisteo. Directamente nos fuimos a un bar para refrescarnos y ver si tenía alojamiento para pasar la noche allí. Nos comentan que lo mejor es ir al albergue municipal. En ese momento, volvemos a ver a Alberto que finalmente no pudo llegar a Carcaboso y también dormiría en esta localidad. Nos comenta que por temas de su agenda laboral le va a ser imposible seguir con sus etapas marcadas con lo que al día siguiente se iría a Plasencia para coger un autobús y llegar hasta Zamora con el fin de que le diera tiempo llegar a Santiago de Compostela. Sería la última vez que lo veríamos ya que nos iba a adelantar tres jornadas de las previstas por nosotros.


Última rampa dura antes de llegar a Galisteo

Finalmente llegamos cerca de las 21.00 horas de la noche. Un señor etapón, tanto por las horas pedaleadas, por la climatología, tanto frio, calor, como mucho viento, por la desorientación que tuvimos al final del día pero sobre todo por los preocupantes problemas de salud que tuvimos en el grupo al llegar a Cañaveral. Etapas como éstas nos hicieron ver que el cuerpo tiene bastante aguante pero que cuando quiere parar hay que darle un descanso para no tener problemas mayores. FIN DE LA SEGUNDA ETAPA

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ALOJAMIENTO
Una vez llegados a Galisteo preguntamos en un bar donde se encuentra el Albergue Municipal, del cual nos facilitan el número de contacto de Inés, creo recordar que se llamaba la mujer que nos abrió y nos cobró los 7€ por persona que nos costó alojarnos. La mujer es super hospitalaria y el albergue en el que estuvimos los cuatro solos es bastante bueno. Dispone de todos los servicios básicos, aunque no tiene cocina pero si microondas. Cerca del mismo hay dos bares-restaurantes aunque también existe la posibilidad de ir a otros bares dentro de las murallas del municipio.