lunes, 17 de agosto de 2015

CAMINO PORTUGUÉS / QUINTA ETAPA: TOMAR - COIMBRA

TRACK GPS DE LA QUINTA ETAPA: TOMAR - COÍMBRA

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Es hora de hablar de la quinta etapa, la cual marcaría el ecuador de nuestro Camino Portugués y en la que llegaríamos a una gran ciudad como es Coímbra. Antes de salir sabemos que hoy tendremos por delante una jornada dura, pues sobre el track descargado en el gps aventuramos que en los cerca de 100 kilómetros que haremos, un duro perfil nos irá acompañando. Finalmente os adelanto que fue tal que así ya que el desnivel acumulado superó los 1.300 metros de ascensión total.

Perfil de la quinta etapa

Es por ello que decidimos desayunar antes de salir en el mismo residencial, aun perdiendo el que nos entraba en la reserva de la habitación que era a partir de las 8 horas portuguesa, algo tarde para la idea que teníamos de querer afrontar la marcha de hoy con algo de antelación con respecto a otras etapas. Es por eso, que el día anterior aprovechamos para comprar en un supermercado unos zumos, frutas y algo de dulce para salir con el estomago lleno. A su vez, también decidimos llevar algunos bocadillos para comerlos durante la jornada.

Javi preparando los bocadillos antes de salir

Una vez preparamos las bicicletas en los aledaños del lugar de nuestra percnotación, salimos en busca ya de las flechas amarillas que serán para nosotros las primeras que comenzaremos a ver desde que saliéramos hace 5 días de Mérida. Ahora iremos siguiendo en parte la dirección que nos marque el gps aunque al ver que el usuario del track que nos hemos descargado en la plataforma de wikiloc escoge transitar más por carretera, preferiremos ir por donde nos marcan las señales jacobea para disfrutar del trazado portugués original. Tan sólo miraremos el garmin para ver si vamos en la dirección correcta y sobretodo a la hora de transitar por las ciudades más o menos grande, que es donde puedes despistarte a la hora de seguir la indicaciones amarillas.

Primeras señales del Camino

Saliendo de Tomar, como se suele decir, la primera en la frente. Una fuerte subida que nos indica que hoy “la cosa pintará en bastos”. En ese preciso instante, sin apenas llevado transcurridos unos dos kilómetros, nos cruzaremos con el primer “bicigrino” de todo nuestro camino. Lo hacemos como digo en la dura rampa inicial de la etapa por lo que el esfuerzo no nos permitió bien ni fijarnos si tenía algún problema ya que se encontraba parado y bajado de su bicicleta y tan sólo pudimos darle el típico y “simple” ánimo del <<BUEN CAMINO>>. Posteriormente sabríamos que se trataría de Txabier, un ya experimentado amigo en esto de los Caminos hacia Santiago, y que más tarde coincidiríamos en la parte final de nuestro trazado jacobeo. Desde aquí os animamos también a seguir y disfrutar de su blog donde narra toda su experiencia de una manera muy peculiar y en ocasiones bastante cómica que parece quitarle hierro al asunto en cuanto a la dureza, etapa por etapa.
Todo un crack está hecho si señor: http://lisboabake.blogspot.com.es/

Ya en estos inicios vemos que el amigo Esteban comienza a descolgarse, más en concreto en la parte que dejamos la calzada para adentrarnos en un duro tramo de camino con piedras sueltas y siempre mirando hacia arriba. Por fin vemos que el paisaje por el que antes hemos ido circulando con las bicicletas va cambiando y ahora sí podemos decir que se parece más a lo que un peregrino quiere ver a la hora de ir disfrutando de su camino: sendas, bosques frondosos, sombras, abundante vegetación… 

Parte inicial de la etapa con grandes pendientes

Concretamente serán algo más de 4 kilómetros antes de volver nuevamente a una calzada, eso sí,  con nada de tráfico y que sirve para unir algunas localidades por las que pasaremos como son Soianda, Calvinos, Ceras… aunque debo de decir que estos pequeños núcleos urbanos son más parecido en España a lo que nosotros conocemos como casas de campo. En este sentido, al ser muchos, no tendremos problemas en ningún momento en encontrar alguna que otra fuente de agua potable para ir rellenando nuestros bidones en cualquier momento de la etapa.

Los tres mosqueteros

Fuente de agua potable durante el camino

Hasta el momento, la primera parte se hace bastante dura, y Esteban comienza a tener muchos problemas de hidratación con lo que decidimos parar en el primer municipio grande, en esta ocasión en Alvaiázere, una vila portuguesa perteneciente al Distrito de Leiria. Allí notamos que algo no va bien y que una vez que hemos ido Javi y yo a sellar la credencial del peregrino en un Albergue privado que se encontraba cerca, vemos a éste algo indispuesto y un poco impedido para poder continuar con la marcha. Decidimos entonces que es el momento de realizar la primera parada técnica para reponer fuerzas cuando sólo llevamos algo menos de un tercio de etapa realizada (unos 30 kms).

Parada técnica en Alvaiázere (Albergue)

Seguimos viendo a Esteban bastante mal, siendo el único de los tres que no puede tomarse los bocadillos que habíamos preparado al inicio de la jornada. Es cuando entonces nos dirigimos a un bar cercano para tomarnos alguna bebida tipo “acuarius”, siendo en Portugal o por lo menos en esta zona, una bebida similar al “7Up” lo que encontramos (no recordamos su nombre).

Al final estos son los imprevistos con los que uno no desea encontrarse en este tipo de Caminos, sobretodo con los problemas físicos y que en esta ocasión nos hizo realizar una parada de más de una hora para ver si Esteban iba recuperando sensaciones, cosa que en un principio pareció ser así. En ese instante nos pasa de nuevo el amigo Txabier a toda máquina, quien amablemente nos devuelve el “BUEN CAMINO” que le habíamos dado a primera hora de la mañana mientras esperamos a retomar nuestras marcha sentados en la terraza del bar.

A partir de ahora iríamos los tres como si un equipo ciclista estuviera disputando una  contrareloj, eso sí algo más despacio. La idea era escoltar a Esteban para evitar que se descolgara del grupo y que su situación de fatiga no se viera aumentada. Ahora la segunda parte de la etapa iremos recorriendo tramos de carretera (tipo comarcal), otros adoquinados, muy típicos en Portugal y senderos de tierra, algunos buenos para rodar y otros no tanto que nos hacen pasar con cuidado y en ocasiones bajarnos de la bicicleta. Será aquí donde alcancemos la cota más alta de la jornada para posteriormente ir perdiendo altura, aunque eso no supone el dejar de ir pasando por zonas de subes y bajas que son bastante duros.

Senderos buenos

Tramo adoquinado

Carretera en subida

Será en torno al km. 45 cuando pasemos por la localidad de Ansiâo donde decidimos hacer nuevamente una pequeña parada para poner un nuevo sello, a partir de ese momento, para poner el “CARIMBO”, que es como se dice en portugués y que lo sabremos gracias a la funcionaria que nos lo pone en la Cámara Municipal de dicho municipio.

Transitando por Ansiâo

Una vez dejamos atrás Ansiâo, retomamos nuestra marcha pero pronto decidimos parar a reponer nuevamente fuerzas y sobretodo para que Esteban pueda comer algo, ya que desde la salida no había aun probado bocado. Lo hacemos en un espacio preparado para el paso de peregrinos, pasado el municipio de Rabaçal y próximo a las ruinas romanas de Conímbriga, la cual fue una antigua ciudad de Hispania localizada en la vía militar que iba de Olissipo (Lisboa) a Bracara Augusta (Braga) donde también ponemos un carimbo para tenerlo de recuerdo en nuestras credenciales.

Llegando a Rabaçal

 Tomando un avituallamiento

 Indicaciones del Caminho de Santiago en Portugal

Pasando por tierras de Sico de pasado romano

Poco a poco el calor se nos va echando encima, aun así ya llevaríamos más de 70 kms., y el terreno nos iría siendo algo más favorable aunque el problema ya no iba a ser el perfil, sino la cantidad de kilómetros ya metidos en nuestras piernas y que por delante aun nos faltaban unos pocos hasta llegar a Coímbra.

En esta zona seguiremos transitando por carreteras comarcales y alguna que otra zona adoquinada pero siempre sin la presencia de tráfico rodado, cosa que si irá en aumento cuando nos íbamos acercando al final de la jornada. Previamente, antes de entrar en Coímbra debemos ir salvando rampas bastante duras, algunas de tierra con poco agarre para las ruedas de nuestras bicicletas y otras de asfalto que se nos presentan justamente cuando entramos en la ciudad. Un final explosivo que se diría en cualquier etapa del Tour de Francia y que termina por vaciarnos por completo de cualquier atisbo de fuerzas que pudiéramos tener.


Subida...bajada...subida...así casi todo el camino

Aun así estamos “relativamente contentos”. Llegamos a Coímbra después de todos los problemas que hemos tenido y sobretodo, personificados en el amigo Esteban. Tenemos la esperanza de que siempre hay un mal día que pasar y que en esta jornada, la denominada por nosotros como la “etapa reina” es donde lo hemos sufrido y que el grupo al completo irá poco a poco recuperando buenas sensaciones de cara a las próximas etapas.

Duro esfuerzo de Esteban para salvar las rampas

Ya por fin damos con nuestro alojamiento, después de siete horas pedaleando, próximo a los edificios de la famosa Universidad de Coímbra. Una vez nos preparamos y reposamos un poco la etapa de hoy, decidimos Javi y Jairo salir a conocer esta bonita ciudad portuguesa, mientras Esteban prefiere permanecer en el hostal para descansar e intentar recuperarse del autentico calvario que ha sufrido en el día de hoy.

Coímbra al fondo

 Terminando la quinta etapa

Ya en Coímbra

Antes de terminar esta entrada decir que una vez visitamos algunos puntos de interés de Coímbra volvimos al hostal para ver como se encontraba el amigo Esteban y preguntarle si quería venir a cenar con nosotros, pero su estado de deshidratación se fue agravando y al final no tuvo más remedio que abandonar aquí su periplo jacobeo por tierras portuguesas. Un nuevo golpe personalmente para él y también como no, para el resto del grupo que veíamos como en este Camino se nos estaban presentando varios imprevistos con los que uno nunca se plantea en la planificación, o por los menos no quieren ni pensar en ellos.

 Paseando por Coímbra

 Calles de Coímbra 

 Acueducto

Universidad de Coímbra

A pesar de todo, pensamos que la decisión de Esteban fue la acertada, que lo mejor cuando uno no se encuentra bien físicamente es posponerlo para otra ocasión. Con esto se pone de manifiesto que el Camino es duro y que hay que ir preparado bien, tanto físicamente como mentalmente, para no sufrir en demasía, pues lo que en definitiva se trata es de disfrutarlo y de no penar más allá del desgaste típico que requiere hacer unas etapas de estas. Por supuesto que volveremos a animar a Esteban y decirle que esto no ha terminado aquí y que muy pronto podremos culminar una nueva experiencia los cuatro que iniciamos allá por el año 2013 este acercamiento a los Caminos: Javi, Aurelio, Esteban y Jairo. Por tanto, ¡¡que no decaigan los ánimos!!

Resumen de la quinta etapa

Recordando el primer Camino (Vía de la Plata) 
Esteban, Jairo, Aurelio y Javi

viernes, 14 de agosto de 2015

CAMINO PORTUGUÉS / CUARTA ETAPA: PONTE DE SOR - TOMAR

TRACK GPS DE LA CUARTA ETAPA: PONTE DE SOR - TOMAR

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Hoy suena el despertador a las 7 horas portuguesa. Nos disponemos a afrontar la cuarta etapa de nuestro Camino Portugués para llegar a la localidad de Tomar, enlazando por fin con el trazado original del camino jacobeo luso. Podemos decir que hasta el momento ni rastro de peregrinos de a pie ni en bicicleta en los kilómetros que llevamos recorrido, algo que nos hace pensar que esta parte, de Mérida a Tomar, tiene la exclusividad de unos pocos, entre ellos ahora también nosotros. Empezamos a dar las primeras pedaladas de la jornada y viendo el perfil de la etapa pensamos que hoy tendremos que afrontar algunas duras rampas cuyo esfuerzo se verá agudizado por el calor que hoy se nos presenta.

Primeras rampas del día nada más salir de Ponte de Sor

Los inicios son en subida por la carretera N-119 con algo de tráfico rodado, cosa que va desapareciendo según nos vamos alejando de Ponte de Sor. Los tres, Esteban, Javi y Jairo, hemos decidido que desayunaremos una vez hayamos realizado cerca de los veinte kilómetros, haciendo la parada de rigor en el pequeño municipio de Bemposta, a la cual llegamos por la carretera N-2 tas una larga bajada que culmina todo lo que hemos ido subiendo desde los primeros instantes del día, siempre por un paisaje lleno de alcornoques.


Carretera y bosque de alcornoques

Una vez nos encontramos en Bemposta, vamos buscando algún tipo de ultramarino donde poder comprar el que sería nuestro desayuno y así lo hacemos en una panadería que nos cae al paso de la ruta, justamente en la misma carretera de la N-2, antes de pasar el puente que salva el Río Torto de esta localidad. Parada de unos 20 minutos donde degustamos unos ricos bocadillos de atún, el típico Zumol, hoy de sabor a piña y una buena bolsa de patatas fritas para recargarnos de hidratos que nos den la energía suficiente para realizar el segundo tramo de la cuarta jornada.


El desayuno de los campeones jaja

Al retomar la marcha, una ligera ascensión de algo más de kilómetro y media para nuevamente seguir descendiendo en lo que de momento es un transitar bastante cómodo y que nos dejará a los inicios de la dura y larga subida a la localidad de Abrantes. Previamente entramos por una zona industrial con algún que otro paso de vías de ferrocarril y a continuación pasamos por un puente que cruza el Río Tajo y que actualmente se encuentra en obras y por consiguiente con bastante tráfico lento, debiendo prestar mucha atención a su paso ya que compartimos la calzada con muchos vehículos.

Saliendo de Bemposta

 Carretera de continuos subes y bajas

Ahora sí, una vez dejamos atrás el puente, comienza para nosotros la empinada subida hasta llegar a la zona centro de Abrantes, tanto es su pendiente, que algún que otro conductor luso nos grita y nos indica desde su vehículo que la subamos a un ritmo más lento del que llevamos pues se trata de una rampa larga y muy dura.

Será en esta localidad, más concretamente en su Cámara Municipal, lo que viene siendo el Ayuntamiento, donde aprovechamos para poner un sello en nuestras credenciales y fotografiarnos con unas peculiares señoras de bronce presentes en la plaza. Previamente habríamos subido hasta el punto más alto para contemplar las vistas desde su Castillo, a unos 200 metros de altitud. Hasta el momento las piernas van respondiendo bien y si todo va como lo hemos planeado, hoy también llegaremos al punto final de la etapa para la hora de comer.
Castillo de Abrantes

Cámara Municipal


 Estas mujeres son muy precavidas

Para salir de Abrantes, volvemos a subir una buena rampa aunque esta vez de menor recorrido que la anterior, dando la subida por concluida a la altura de la Escuela Militar de Prácticas de Cavalaria en donde nos llama la atención un gran vehículo acorazado que se muestra de exposición en su entrada y en el que nuevamente paramos para realizarnos algunas fotografías para el recuerdo.

Bicigrinos acorazados

Desde este punto y hasta llegar al kilómetro 45 será un terreno muy favorable y sin apenas tráfico, también dada esta situación favorable a que vamos rodando con nuestras bicicletas paralelos a la autovía A-23 la cual salvamos por un pequeño túnel para a continuación acometer la última subida del día. En total serán 5 kms., de ascensión en una zona de eucaliptos con una carretera que agarra bastante y que hace retorcernos en algunos momentos, siendo por esta zona donde el amigo Esteban empieza a descolgarse unos metros para ir subiéndola a un ritmo más cómodo para él.




Será en este tramo donde tenemos algún que otro susto tanto Javi como yo, al intentar realizar una instantánea para el recuerdo y donde el mal equilibrio nos juega casi una mala pasada con un vehículo pero a nuestro favor debo de decir que si sigo escribiendo estas líneas es porque no pasó nada finalmente.

 Foto antes del susto

Foto después del susto jaja

Típico selfie del amigo Esteban

Ya en lo alto de la cima, una vez superada, iremos perdiendo altura, pero siempre en un terreno de subes y bajas, un poco rompe piernas, así durante más de diez kilómetros en los que vamos pasando por varios pueblos como Martinchel u Outeiro y por el Embalse de Castelo de Bode donde volvemos a realizar una parada para tomar unas cervecitas y rellenar los bidones de agua. 

Parada técnica

Embalse de Castelo de Bode

Poco a poco la bajada nos irá dejando ya a la entrada de Tomar, lugar donde daremos por finalizada nuestra cuarta etapa. En total, cerca de unos 68 kms., con algo más de 670 metros de ascensión  que nos indican que a partir de ahora vendrá lo más duro y sobretodo podremos ir dejando atrás las carreteras compartidas con vehículos para comenzar a compartir los caminos de tierra con el resto de peregrinos y bicigrinos que nos dirigimos a Santiago de Compostela.

Ya en Tomar

Hoy como dije anteriormente, llegaríamos a una buena hora, justo para llegar al residencial donde percnotaremos, el cual que se encuentra en pleno centro de esta ciudad templaria. Una vez nos preparamos para salir a comer, pudimos disfrutar de varios puntos de interés de esta bonita ciudad portuguesa, como es su castillo donde se encuentra dentro del mismo el Convento de Cristo, declarado Patrimonio de la Humanidad, la plaza principal con la Iglesia de San Juan Bautista o el Parque emplazado en el Río Nabao. Es por tanto, Tomar, una localidad, con más de 40 mil habitantes, perteneciente al Distrito de Santarém, con mucho ambiente y bastante turística en los meses de verano y que personalmente me sorprendió para bien.








Resumen de la cuarta etapa

miércoles, 12 de agosto de 2015

CAMINO PORTUGUÉS / TERCERA ETAPA: ESTREMOZ - PONTE DE SOR

TRACK GPS DE LA TERCERA ETAPA: ESTREMOZ - PONTE DE SOR

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Nuevo día para recorrer los caminos portugueses, o más bien deberíamos decir por sus carreteras ya que de momento de lo primero ni pizca de ellos. Hoy es 2 de agosto y ya tenemos el equipo completo con la llegada del amigo Esteban como comentábamos en la entrada anterior de nuestro blog. Hemos descansado lo bastante bien en el Hostal O Gadanha de Estremoz y el desayuno que nos incluía en el precio nos vale para salir con fuerzas y sobretodo para afrontar con garantías esta tercera etapa del Camino Portugués.

En los instantes previos ponemos el sello en nuestras credenciales, mientras el encargado del hostal nos sigue contando las batallitas de su aprendizaje y acercamiento con la lengua castellana y parece ser que éste no tenía prisa en que saliéramos a dar las primera pedaladas de la jornada. Finalmente nos realizamos la “foto oficial”, ahora sí de los tres “Bicigrinos Extremeños”, Javi, Esteban y Jairo…y aun así seguimos echando de menos al amigo Aurelio, un fijo en las dos experiencias anteriores que este año desde un principio sabíamos que no contaríamos con su presencia.

De izquierda a derecha, Javi, Esteban y Jairo

El día empezará un poco torcido con la primera foto ya que al apoyar la cámara compacta en el sillín de mi bicicleta se me cae al suelo cuando trato de recogerla y se me fastidia el enfoque de la misma, aún así, dándole un poco de zoom a las fotos que voy tirando como que van saliendo más o menos…pero ya es la segunda vez consecutiva que me cargo otro aparatito de estos.

Al principio un poco de confusión para salir de la ciudad ya que llevábamos cargado en el gps un track de un usuario de wikiloc que hizo la misma ruta pero de forma invertida y es por ello que nos va metiendo por algunas calles en dirección prohibida. Con cuidado y bajo la excusa típica de “es que no somos de aquí” vamos dejando la localidad de Estremoz para buscar el punto final de hoy, el municipio de Ponte de Sor.

Saliendo de Estremoz

Los tres sabemos que hoy será una ruta sobre la teoría bastante cómoda, en cuanto a kilometraje y también sombre el perfil, siendo gran parte de la misma etapa en descenso y con muy pocos repechos, tan sólo lo más duro vendrá a partir de la mitad del recorrido realizado.

Vamos con nuestras bicicletas por la carretera N-245 que justamente sirve para dividir dos de los distritos portugueses por los que ya hemos ido transitando, el de Portalegre y Évora. A primera hora de la mañana en esta zona si que nos encontramos un tráfico algo más denso del que hemos visto en etapas anteriores. Se trata de una zona de bastantes fincas ganaderas y vinícolas, es por ello que la actividad a esta hora de la mañana es más intensa. Aun así la calzada tiene un poco de arcén y más o menos transitamos con “cierta tranquilidad”.

Podríamos decir que esto es una carretera con buen arcén

Como os dije, hoy hemos salido con un buen desayuno “buffet” metido en el cuerpo y eso se nota a la hora de pedalear. Tanto es así que los primeros 35 kilómetros los hacemos prácticamente sin parar, tan sólo una breve pausa antes de llegar a la localidad de Avis, en donde aprovecho para cambiarle las pilas a mi garmin con el fin de que siga el hombre con su función de ir guiándonos por estos lares portugueses y de nuevo para comprobar si el enfoque de la cámara a mejorado…pero que como observamos sigue un poco a la virulé.

Javi intentando ser enfocado por la cámara

Una vez ya realizados los primeros 38 kilómetros decidimos que es el momento de hacer la primera parada técnica del día, concretamente en el municipio de Avis, haciéndolo en un bar que encontramos a su salida llamado “Grelhadouro”, donde aprovechamos para nuevamente sellar en nuestras credenciales y tomarnos un par de “Sagres Minis” que entran como si de “agua de mayo para el campo se tratase”.

Esas "Sagres Minis" que no falten por Portugal

En definitiva unos 25 minutos de descanso para a continuación poder afrontar la recta final de la etapa, ahora sí en un terreno más “rompe piernas” en donde tendremos que salvar alguna que otra rampa dura, pero eso sí, de pocos kilómetros.

Realizando la parada técnica en Avis

Salimos ya de Avis por la zona de la Albufeira de Barragem do Maranhâo, salvada esta por un puente de la carretera N-244. Sigo admitiendo y me alegra que para la idea que traíamos en nuestra planificación y estudio previo del camino por tierras portuguesas, el tráfico rodado que nos estamos encontrando es bastante escaso, cosa que la verdad para los que vamos en bicicleta lo agradecemos enormemente.

Circulando por una buena carretera con poco tráfico


Saliendo de Avis

Ya nos va quedando menos para llegar al destino de hoy, como digo, será una etapa en la que íntegramente hemos transitado por carretera. Quizás algunos diréis que cuando uno hace el Camino de Santiago lo que quiere es ir por senderos de tierra, pero tengo que admitir que por aquí es lo único que había o nuestro desconocimiento podía hacer que sólo supiéramos de esta vía para unir el punto de inicio y fin en la jornada de hoy. De todas formas, el camino lo hacemos bastante tranquilo y el paraje que nos vamos encontrando es ciertamente más bonito de lo que hasta ahora habíamos visto. Las zonas llanas y de secano van cambiando a parajes de bosques algo más montañosos, llenos de alcornoques y con escasez de población, tan sólo antes de llegar a Ponte de Sor tendríamos que cruzar la pequeña localidad de Galveias, donde pudimos ver a la salida de la misma y sobre nuestra ruta en la parte izquierda, la peculiar “Capela do Senhor das Almas”, siempre manteniendo el estilo representativo de este tipo de construcciones de la zona, estando pintadas de color azul y blanco.

A nuestro paso por Galveias

Capela do Senhor das Almas

Ya sólo nos faltarían salvar dos repechos en los que alcanzaríamos los 200 metros de altitud y una vez superados, una larga bajada con cierto curveo nos fue dejando a los pies de Ponte de Sor, donde entraríamos por su Puente que salva el río y dejando a nuestra derecha el bonito Parque de Marginal que después a la tarde, una vez hubiéramos descansado, visitaríamos.

Poníamos fin así a nuestra tercera etapa del Camino, primera para el amigo Esteban que parece haberse encontrado bastante bien, tan solo descolgándose en ciertos momentos de subida, pero todo nos hacía indicar que la etapa de hoy la habíamos salvado bastante bien, sin problemas físicos ni mecánicos en los casi 67 kilómetros realizados.

En Ponte de Sor

De paseo por Ponte de Sor

Pronto dimos con el lugar donde pernoctaríamos. He de admitir que según había podido leer, en esta localidad era complicado el tema de encontrar alojamiento y más aun si se va con la idea de encontrar albergues, ya que creo que no hay ninguno. Finalmente nos alojamos en una especie de pensión denominada “Velhas Rotas” que resultó ser bastante barata y con unas dependencias tanto para descansar como para guardar las bicicletas ideales para los que vamos realizando este tipo de rutas. 



Ya en el hostal

Además también contaban con un bar restaurante con lo que una vez dejamos nuestro equipaje y nos duchamos pudimos degustar los típicos platos combinados portugueses, en este caso fue de filete de pollo, arroz con patatas fritas y ensalada acompañado de un vino de la casa y como no, el heladito que no falte.

A comer se dijo

 Resumen de la tercera etapa